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Un boletín de información sobre música francesa y francófona - Diciembre 2004 - Balance 2004
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Hace pocos días recibieron la 31º edición de nuestro boletín,
con las últimas novedades y las últimas reseñas de discos del año. Además, les queremos mandar esta edición especial, a modo de balance de todo lo que hemos presentado en las ediciones 2004 de On Connaît la Chanson. Hemos seleccionado los diez álbumes que nos parecieron más interesantes.
La elección por supuesto es sujetiva, pero hemos tratado dar un panorama bastante fiel, entre nuevos artistas y clásicos, nuevas corrientes y canción. Los lectores de siempre se encontrarán con reseñas ya leidas y publicadas. Los lectores que se suscribieron en el curso
del año, podrán descubrir reseñas de ediciones
que no recibieron.
Muy felices fiestas de
fin de año.
Joyeux Noël à tous !
Buena
lectura, buena música, et à l'an prochain!
Pierre Dumas / musifrance@sinectis.com.ar
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LOS
DIEZ ALBUMES DEL AÑO
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Los herederos de Django y Sid (Nº 21 - Enero 2004)
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El nombre de esta banda es imposible de memorizar: Les Szgaboonistes, y el estilo de música que reinvindica desde la tapa de su disco parece haber nacido del encuentro de Emile Vacher, el popular acordeonista de los años 30, Django Reinhardt y los Sex Pistols... Musette Punk Manouche. El estilo que prevalece desde la primera a la decimotercera canción es el swing manouche, esa versión de jazz alegre y virtuosa que legó Django Reinhardt al mundo gracias a sus actuaciones y grabaciones solistas o junto con el Hot Club de France. El musette está presente con varios valses y el punk por la energía de las interpretaciones. A lo largo del álbum, hay muchas buenas sorpresas: un homenaje a Django, una canción escrita sobre la base del canto revolucionario español "El paso del Ebro", una adaptación del "London Calling" de The Clash (la muerte de Joe Strummer tuvo mucho eco en Francia, y se refleja en las varias adaptaciones de sus canciones que se editaron últimamente) y un curioso "Tango del Monstruo del Lago Ness". Por supuesto, este álbum hace pensar muchas veces en aquel que sacó Sanseverino hace un poco más de un año. Sin duda el éxito de Sanseverino, que puso nuevamente de moda el swing manouche, permitirá a los Szgaboonistes encontrar un público rápidamente. Lo merecen, ya que han publicado uno de los discos más interesantes de estos últimos meses en el mercado del rock francés.
"Paris brûle-t-il ?", Les Szgaboonistes, Productions Spéciales - 2003 |
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Querido y estimado Henri Salvador... (Nº 22 - Febrero 2004)
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Con “Chambre avec vue” (lanzado en algunos países como “Room with a view”, aunque los temas no hayan sido traducidos al inglés), Henri Salvador se reinventó a sí mismo y se convirtió en el crooner que faltaba en el paisaje musical de Francia.
Henri Salvador fue un músico por lo menos ecléctico. Su carrera empezó a fines de los años 40, cuando integró la orquesta de Ray Ventura, la más popular de las grandes orquestas de swing y de jazz francesas de los años 40, los creadores de la inolvidable marquesa de “Tout va très bien, Madame la Marquise”.
Nativo de la Guyana Francesa, Salvador integró la orquesta cuando se había exiliado a América Latina y vivía entre Río y Buenos Aires, mientras Francia era ocupada por los alemanes. De regreso en Francia, luego de la Liberación, Henri Salvador acompañó un tiempo más a la orquesta, y empezó una carrera solista. Sus primeros años fueron marcados por canciones jazz, algunas baladas exóticas y biguines, recuerdos de esa Francia de América Latina de donde era originario. Es aquella época de su carrera la que Henri Salvador vuelve a protagonizar, con temas muy melódicos, letras nostálgicas y una voz suave acompañada por una formación de jazz. Porque en realidad, la carrera de Salvador fue tan exitosa como heterogénea. Pocos artistas se dieron como él el gusto de hacer lo que se les antojaba. Y sobre todo hacerlo siempre con mucho talento y mucha creatividad. En los años 50, junto con su amigo Boris Vian grabaron los primeros rocks de Francia (y muy probablemente los primeros en un idioma que no fuera el inglés), bajo el pseudónimo de Henri Rolling. Era más bien un rock muy jazzy, con textos burlescos. En los años 60, Henri Salvador mostró una nueva cara de su talento, convirtiéndose en una especie de payaso de la música, con canciones que eran verdaderas piezas teatrales puestas en música (“Zorro est arrivé”, “Ah! Ce qu’on est bien quand on est dans son bain”, “Le travail c’est la santé», «Juanita Banana», etc…). Durante los 70, grabó muchas canciones para chicos con composiciones propias y adaptaciones de los temas de las películas de Walt Disney. Los domingos por la tarde, los chicos seguían por televisión sus shows, que combinaban disfraces, canciones y muchas risas. A fines de los 70 adaptó algunos temas brasileños, entre ellos el famoso “Lanza perfume” de Rita Lee, y se jubiló… hasta volver con “Chambre avec vue”.
El nuevo álbum de Henri Salvador salió a fines de año pasado, se llama “Ma chère et tendre”, un homenaje a su esposa fallecida hace poco. Es el fiel sucesor del álbum anterior, con los mismos arreglos livianos y jazzy, el mismo equipo de autores (entre cuales se destaca la cantante Keren Ann), las mismas melodías tranquilas. Son temas que hablan de viajes, de recuerdos, de estaciones balnearias, de mañanas con esperanza. Entre ellos figura también un tema que Salvador había escrito hace tiempo con Dréjac, el autor de algunos clásicos de los años 50.
Con más de 90 años de edad, Henri Salvador volvió a los estilos de sus inicios, con una voz intacta y sorprendente de frescura. Desde los clásicos “Maladie d’amour” y “Syracuse” hasta los nuevos “Ma chère et tendre”, “Bormes les Mimosas” e “Itinéraire”, pasaron casi 50 años, en los cuales se diluyen poco a poco los recuerdos de Salvador el rockero, Salvador el cómico, Salvador el tropicalista, Salvador el cantante para niños, y se afianza la sola imagen de Salvador el crooner, el mejor que haya tenido Francia durante todos estos años.
“Ma chère et tendre”, Henri Salvador, Source – Virgin France, 2003 |
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Renaud en público (Nº 24 - Abril 2004)
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Cuando ya nadie lo esperaba, y se pensaba que sus problemas familiares y el alcohol lo habían alejado de la canción, Renaud presentó hace dos años un álbum de nuevas canciones. Fue “Boucan d’enfer”, que hemos presentado en esta misma sección en la edición Nº XX de este boletín. El disco recibió elogios y premios, y marcó un nuevo giro en su carrera. Luego de cantar a los suburbios populares y marginales, luego de cantar la felicidad en familia y las alegrías de criar a su hija, este disco reúne canciones más sombrías. “Docteur Renaud, Mister Renard”, el tema que se eligió para promocionar el disco, presenta a Renaud bajo dos facetas de él mismo, como lo hizo antes de él Serge Gainsbourg, que cantó a menudo a su “doble” Gainsbarre. El luminoso Renaud y el oscuro Renard estuvieron presentes en todo el disco y cada uno de los dos marcó a su manera las canciones del álbum. Hasta la tradicional canción que Renaud dedica a su hija en sus discos fue esa vez más pesimista, ya que hablaba de los peligros que corren las chicas en el dificil aprendizaje que es la adolescencia.
El considerable éxito de “Boucan d’enfer” desembocó en una gran gira por toda Francia y los países francófonos durante el año 2003. Y esta gira a su vez dio lugar a una grabación en público: un doble CD, con 24 temas, bautizado como la gira: “Tournée d’enfer”. Por supuesto, en este espectáculo hay varias canciones de “Boucan d’enfer” y, de hecho, “Docteur Renaud, Mister Renard” es el tema de introducción. También están “Mon bistrot préféré” y “Manhattan Kaboul” (grabado originalmente a dúo con la cantante belga Axelle Red). El resto del espectáculo fue un paseo por la carrera y los éxitos de Renaud. Hay algunos de sus temas más entrañables, como “La mère à Titi” (un retrato muy cariñoso de una mujer de clase baja y un universo reducido al ambiente de un departamento), “Manu” (la historia de un pandillero de los suburbios de París, que se hace el duro para ocultar heridas sentimentales) o “Baltique” (un homenaje indirecto a François Mitterrand, luego de su muerte, a través de su perro Baltique).
No es casual que figuren varios de los temas de “Morgane de toi”, un disco que se puede considerar como el opuesto a “Boucan d’enfer”. Fue grabado en el año 1983, luego del nacimiento de su hija, cuando se había confirmado como uno de los cantautores más populares e influyentes de su generación. Hay nada menos que cinco temas de este álbum en este nuevo disco en público: “Pochtron!” (que ya hablaba de sus problemas con el alcohol, pero de manera risueña, acorde con su espíritu de entonces), “En cloque” (una canción que recuerda el embarazo de su mujer y el nacimiento de su hija) y “Morgane de toi (amoureux de toi)”, la primera canción que escribió sobre su hija. Los otros dos temas de 1983 son “Déserteur”, escrito sobre la base de “Le déserteur” de Boris Vian, una verdadera obra maestra, y “Dès que le vent soufflera”, que retrataba con humor el aprendizaje de Renaud como velerista y navegante.
En este doble CD están también algunos de los grandes éxitos de los años 70 y 80, como “Laisse béton” (la canción con la cual Renaud saltó a la fama), “Dans mon HLM” (un verdadero estudio sociológico, que retrata a los ocupantes de un edificio de departamentos), “Marche à l’ombre”, “Marchand de cailloux” o también “It is not because you are” (una parodia del uso del inglés en la canción por razones marketineras). Y como siempre en los espectáculos de Renaud, está “Germaine”, y como siempre, el público canta el estribillo, en lo que se convirtió en un episodio obligado de sus espectáculos. Germaine no volvió todavía de Katmandú, y los juegos de palabras que Renaud hace sobre este tema son siempre los mismos, pero es justamente eso lo que hace la gracia y lo que el público espera cuando viene el turno de esta canción... Sin embargo este tema, más que los otros, delata el desgaste vocal de Renaud. Aunque hay que reconocer que nunca fue un gran vocalista, esta grabación en público muestra que los duros años que el artista acaba de pasar dejaron huellas en su voz (algo que la grabación en estudio de “Boucan d’enfer” había logrado esconder o minimizar). Pero si se puede sentir tristeza por la voz gastada de Renaud, no se puede dejar de apreciar el coraje de este hombre que se mostró sin engaños ni arreglos frente a su público. Este es también el estilo de Renaud. Y también es por esto que sin duda el público fue tan masivamente a verlo durante la gran gira del 2003.
Dos últimos detalles: la tapa de este disco viene con un holograma. Y el último de los temas no fue grabado en público sino que es una nueva versión remixada de “Elle a vu le loup” (una canción de “Boucan d’enfer”, una advertencia de un padre a su hija adolescente sobre las primeras relaciones amorosas).
“Tournée d'enfer”, doble CD, Renaud, Virgin - EMI Music, 2003 |
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Rock'n java (Nº 24 - Abril 2004)
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Pocos músicos se pueden enorgullecer de haber creado estilos y nuevas movidas, pero los parisinos de Java están entre ellos. Crearon una de las fusiones menos pensadas de la música, la del rap y del musette. Su propuesta es un atajo de más de 70 años entre los bailes populares de los años 30, llevados al ritmo de la java y del vals por un acordeón, y el rap y la cultura hip-hop de los subrubios de París de estos últimos años. Todo esto no podría existir sin una buena dosis de humor y un real talento musical.
Así es Java, un conjunto que no podría haberse formado fuera de París. Su nombre es ya todo un homenaje a la tradición musical más parisina del siglo XX. Por una vez, no nos vamos a limitar a presentar únicamente la nueva producción, sino que toda la discografía de este conjunto. Porque sin duda, Java marca un hito en la escena actual francesa y creó un universo musical único. El primer álbum se llamaba sencillamente “Java” y fue editado en el año 2000. En 13 temas, plantaba lo que es su estilo. Mezclas de “bal musette” y de rap y ragga, de rock y de samples. El título más conocido de aquel disco es “Le poil”, una canción humorística sobre los pensamientos de un... pelo. Por la difusión de este tema, Java es muy a menudo asociado a la ola del nuevo rock realista francés, aunque por muchos aspectos, su música es muy distinta.
Haciendo eco a la fuerza escénica del conjunto, el segundo disco fue grabado en público. “Java sur Seine”, con un juego de palabras que afirma su origen parisino, está compuesto por temas del primer álbum y dos nuevas canciones. También tenía una versión larga (15 minutos) de “Sex, accordéon et alcool”, que muestra toda la capacidad de improvisación del acordeonista del conjunto. Este disco fue editado en el 2001. Pasaron dos años hasta descubrir el nuevo trabajo del conjunto, editado a fines del año pasado. Este segundo disco en estudio se llama “Safari croisière” y propone una especie de tour musical entre París, Río de Janeiro (donde fueron grabados parte de los temas), Jerusalem, el Caribe y los mares del sur. Las dos cabezas del conjunto, el cantante-autor y el acordeonista-compositor, explican que este nuevo disco fue “hecho con más tiempo y se le dio más importancia a la música que a las letras”, a diferencia del primer álbum. El resultado es excelente. Y sin duda se trata de una de las propuestas musicales más originales de Francia actualmente.
“Safari Croisière”, Java, S.M.A.L.L. - Sony Music Entertainement France, 2003 |
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Los secretos de Lynda Lemay (Nº 25 - Mayo 2003)
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Es la segunda vez que presentamos a Lynda Lemay en este boletín. Se trata sin duda de una de las autoras-compositoras más originales e interesantes de la canción francófona de hoy. Es oriunda de Québec y goza de mucha popularidad a ambos lados del Atlántico Norte. En Francia, ganó incluso la “Victoire” (premio de la música) a la mejor Intérprete Femenina del año en 2003. El año pasado, había presentado “Les lettres rouges”, un disco de nuevos temas pero grabado en público. “Le secret des oiseaux”, su nuevo trabajo, fue grabado en cambio en estudio. Se puede extrañar tal ve z la espontaneidad que se podía apreciar en las “Lettres rouges”, pero este nuevo disco ganó en diversidad musical, aunque generalmente Lynda Lemay privilegia acompañamientos muy livianos y simples, que ponen en valor sus textos: un piano y algunas cuerdas, guitarras y violines.
Las canciones de Lynda Lemay van de la alegría a la tristeza, de la ligereza a la profundidad. Retratan personas, grupos sociales, sentimientos, las fallas de nuestras sociedades. Parecen haber sido escritos de manera espontánea, con facilidad y superficialidad, pero un examen más atento revela una gran maestría y un excelente manejo del francés, además de un alto nivel de lenguaje poético. Como en sus discos anteriores, Lynda Lemay destaca sobre todo cuando quiere conmover (“Les épouses”) y quiere hacer reír (“Ça sent le bébé”). Con las canciones de sus álbumes anteriores ya se ganó un lugar en primera fila entre los grandes creadores de la canción francófona actual, y este disco la confirma en su lugar. Aunque no cambie nada en su manera de escribir, tanto los textos como las músicas, su obra no cansa ni se repite nunca. En esto, se puede pensar en Jacques Brel, Jean Ferrat o Georges Brassens, que siempre repitieron una línea de escritura muy personal a lo largo de sus carreras. Lynda Lemay trabaja de la misma manera. Sus melodías son eficientes por sí solas, sin necesitar los artificios de orquestaciones complejas. Sus textos son inteligentes y muy bien escritos para captar la atención y no desviarla a lo largo de todo el disco.
En “Les secrets des oiseaux” se destacan sin embargo “J’aime pas les femmes” (un rock sobre las difíciles relaciones entre mujeres y hombres), “Ça sent le bébé” (el olor particular de los hogares donde nació un bebé), “Le vieux garçon” (un retrato de los solteros que piensan disfrutar de su libertad y se mueren de soledad) y “Les épouses” (los matrimonios en los cuales las esposas se convierten en un mero simbolo de respetabilidad para sus esposos). En total son 15 nuevos temas, que conforman este disco tan excepcional como los anteriores.
Para quienes ya conocen a Lynda Lemay y aprecian su obra, hay que saber que está terminando una comedia musical (un género por cierto muy popular y muy rentable en Francia y en Québec desde los años 90) que contará la evolución de las relaciones entre una madre y su hija. El espectáculo tendría que estar en escena para fin de año o principios de 2005.
“Les secrets des oiseaux”, Lynda Lemay. Warner Music Canadá, 2003
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Rita Mitsouko, clásicos y modernos (Nº 26 - Junio 2003)
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Desde siempre, el dúo Rita Mitsouko, compuesto por la vocalista Catherine Ringer y el instrumentista Fred Chichin, crea la sopresa con un nuevo disco. Nunca están donde se lo espera, y siempre se reinventan con mucho talento. Luego de haber creado un estilo propio a principios de los años 80, mezclando rock, bel canto y sonoridades latinas, fueron uno de los muy pocos músicos franceses que lograron pasar las barreras lingüísticas y exportarse a todo el mundo a lo largo de los 80 y los 90. Hasta simbolizan el pop-rock francés en muchas regiones del mundo.
Con su nuevo álbum, sorprendieron una vez más. Este disco fue grabado en público, con la mítica orquesta Lamoureux de París. Y los 13 temas que lo conforman alternan tanto temas propios (“Triton”, “La fille venue du froid”, “Les guerriers”, “Trop bonne”, “La sorcière et l’inquisiteur” y “Andy”, el único de sus grandes éxitos populares que figura en este disco) y otros tomados prestados. El disco se abre con tres temas de Léo Ferré (en realidad poemas de Paul Verlaine musicalizados por Ferré): “Ecoutez la chanson bien douce”, “Il patinait merveilleusement” y “O triste”. Hay también temas de de Neil Young (“A man needs a maid”), de Philip Glass (“Mad rush”), de Serge Gainsbourg (“Le velours des vierges”) y de Charles Trenet (“Où sont-ils donc?”). Este último tema es el corte de promoción y difusión del disco.
Este nuevo álbum fue grabado en público, en el Teatro de los Champs Elysées, y el dúo fue acompañado por la Orquesta Lamoureux. Esta mítica formación musical sinfónica fue creada en 1881 y acompañó a algunos de los más prestigiosos concertistas del mundo: Pablo Casals, Léonard Bernstein, Arthur Rubinstein, Charles Münch y muchos otros. Fue esta orquesta la que tocó por primera vez “La Mer” de Debussy y “La Valse” de Ravel, entre otros. La orquesta grabó también muchas obras bajo la batuta de Igor Markevitch para el sello alemán Deutsche Grammophon.
Si bien puede parecer lógico que dos monumentos de la música francesa se encuentren por el tiempo de un disco y un par de conciertos, nada hacía pensar que el rock de Rita Mitsouko encontraría una nueva ropa musical bajo las interpretaciones sinfónicas de la Orquesta Lamoureux. El resultado es excelente. Es sin duda uno de los acontecimientos musicales del año.
“Les Rita Mitsouko en concert avec l’Orchestre Lamoureux”, Rita Mitsouko, Virgin – EMI Music, 2004 |
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Genial aburrimiento (Nº 27 - Julio 2004)
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El nuevo disco de los Têtes Raides era muy esperado luego del éxito del álbum precedente, “Chamboultou”, pero sobre todo porque se convirtieron con el paso del tiempo en los líderes del rock realista francés. Una vez más, el conjunto se pone a la altura de las expectativas. Cada canción es como una pieza de teatro. Sonoridades, textos, instrumentos elegidos, melodías e interpretación: no importa cuál sea el costado por donde se aborda cada canción, el resultado es impecable. Todo lleva además una buena dosis de humor y sarcasmo, como lo revela el título del disco (también es el título de la canción que fue el corte de difusión en Francia).
Les Têtes Raides es un grupo de una decena de músicos que se convirtió en un fenómeno masivo solamente con el “boca a boca”, sin ser difundido en las radios y las televisiones gran público. Las influencias del conjunto son tanto Brassens como la música de circo, el rock y el punk, The Pogues, el folklore y la canción realista y cómica de los años 30. Esta mezcla parece muy improbable, y sin embargo el talento de los músicos y los autores de Têtes Raides hace que sea uno de los discos más interesantes del año.
“Qu'est ce qu'on se fait chier!", Têtes Raides, Tôt ou Tard, 2003
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Brigitte Rive Gauche (Nº 28 - Agosto 2003)
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Aunque nació en Bretaña, Brigitte Fontaine es una de las mejores exponentes de la canción parisina llamada “rive-gauche”. Desde los años 50, con las movidas jazz de Saint Germain des Prés, el movimiento existencialista de Sartre, las grabaciones burlescas de Boris Vian, las musicalización de los grandes poetas cantados por Juliette Gréco, la canción de la rive-gauche generó siempre artistas y movimientos muy particulares. Y Brigitte Fontaine es una de ellos. Empezó su carrera en los años 60, con espectáculos montados junto a Jacques Higelin. Los acontecimientos de mayo 68 le dieron sus primeros encuentros con una relativa fama. Su repertorio es a la vez comprometido, politizado y poético, intelectual e inclasificable. En los años 70 graba con el Art Ensemble of Chicago y se convierte en una egeria del free jazz. Con su compañero desde entonces, el compositor franco-kabil Areski Belcacem, graban para el sello Saravah (fundado por Francis Barouh con las regalías que le valió el éxito internacional de “Un hombre y una mujer). En los años 90, gracias a mucha perseverancia, y algunos toques de suerte (una de sus canciones fue un enorme éxito en Japón, y Etienne Daho, el rey del pop francés de los 90 grabó un tema con ella), ensancha su público.
El gran público empieza a descubrir así a esta artista de dicción extraña, con su manera de cantar a la vez violenta y emotiva, y sus temas fuera de lo común. Se aprecian su integridad y su fidelidad a sí misma. En 2001, su álbum “Kekeland” está hecho de dúos, con Areski, pero también con M (una memorable versión de “Ya des zazous”, de Charles Trenet), Noir Désir y raperos.
Este año, su nuevo disco “Rue Saint Louis en l’île”, es quizás el primero en su carrera que podrá contar con un acercamiento real con el gran público. Brigitte Fontaine no hizo ninguna concesión para que así sea. Tal vez sus locuras y sus fuentes de inspiración están más acordes con la época; en los 70 eran demasiado de vanguardia.
Este disco incluye 14 temas. Los textos son, como siempre, entre provocativos e irónicos. Algunos muy politizados, como el que está dedicado al asunto del velo islámico en las escuelas francesas (“Le voile à l’école”, en dúo con Areski, una vez más). Hay una nueva versión de “Le nougat”, su éxito japonés, y “L’homme à la moto”, el tema que había grabado el año pasado para una compilación de homenaje a Edith Piaf.
Vale notar también que el corte de difusión de este álbum, “Rue Saint Louis en l’île” fue grabado junto con el conjunto de tango electrónico belga-franco-argentino Gotan Project.
“Rue Saint Louis en l'île”, Brigitte Fontaine, Virgin Music – EMI France , 2004 |
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El nuevo Delerm (Nº 29 - Septiembre 2004)
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Su primer álbum de canciones fue una de las mayores sorpresas de la industria musical francesa hace dos años. Como los más grandes, tiene un estilo inconfundible. El ambiente sonoro de sus canciones es una mezcla de cabaret, de piano bar y de orquesta acústica como las había en los temas de los cantautores de los años 50 y 60. Sus textos hablan de las preocupaciones de los jóvenes adultos, treinteañeros que se debaten entre restos tardíos de adolescencia y la búsqueda del alma gemela. La voz, por su parte, es también muy particular. La manera de cantar de Vincent Delerm evoca más un fraseo muy bien ritmado, en armonía con la melodía, generalmente apoyada por un piano que siempre tiene el protagonismo en cada tema.
Con esta presentación musical, no hace falta agregar que Vincent Delerm es una especie de OVNI en la canción actual. Nada de zumbidos electrónicos, ni menos aún elementos desenfrenados como riffs de guitarras eléctricas y baterías desencajadas. Con sus simples melodías, su voz, su piano y sus textos trabajados como monólogos de teatro, logra transmitir imágenes y emociones como pocos artistas lo logran. No hay duda, Delerm es uno de los mejores cantautores de la nueva generación francesa, ya de por sí muy generosa en buenos talentos.
Su nuevo disco se llama “Kensington Square”. Es un compendio de 10 temas, muy homogéneos. Como únicas digresiones, algunos temas son musicalizados por campanas, un charango o un organillo. La gran mayoría de las canciones está vestida nada más que por el piano y una formación que va del ensemble sinfónico al cuarteto de cámara. Se notan las presencias de otros artistas de la generación del 2000: Keren Ann, Dominique A y Mathieu Boogaerts aparecen para cantar o hacer coros. La actriz Irène Jacob comparte el tema “Deutsche Grammophon”, que cuenta la historia de un encuentro con una chica aficionada a la música clásica y que prefiere las grabaciones de este mítico sello alemán a los álbumes de los conjuntos pop del momento.
En los temas de “Kensington Square” no hay sólo referencias cultas a la música clásica, sino también a las letras. Vincent Delerm es el hijo de Philippe Delerm, que había logrado una notable repercusión hace un par de años con un libro de textos cortos, casi aforismos, dedicados a los pequeños placeres y las felicidades instantáneas con que la vida nos gratifica, aunque muchas veces no sepamos apreciarlos (“El primer sorbo de cerveza y otros placeres minúsculos”). A lo largo de las canciones de este disco, se habla de un encuentro con una desconocida frente a un kiosco de los “bouquinistes” del Sena, y de un cruce con el escritor Patrick Modiano una tarde cualquiera, a la salida de una estación del subte.
Un disco indispensable para descubrir uno de los futuros grandes clásicos de la canción francesa, una especie de Brassens del siglo XXI, un heredero de los Ferré, Brel y Ferrat.
“Kensington Square”, Vincent Delerm, Tôt ou Tard, 2004
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El país de las maravillas de Juliette (Nº 29 -
Septiembre 2004)
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Juliette es un caso aparte en la canción francesa. Festeja veinte años de una carrera atípica, y es sin duda una de las mejores creadoras actuales. Sin embargo, recién empieza a encontrar el esbozo de éxito popular que merece desde hace todos estos años. Como una especie de secreto guardado, de joya todavía por descubrir.
Juliette Noureddine es a la vez autora, compositora e intérprete. Sus canciones son creaciones que la colocan a la par de los grandes de los años 50 y 60. Sus textos tienen rimas ricas e inteligentes, los temas son siempre agudos y bien presentados. Las melodías los acompañan para darles mayor relieve y fuerza. Con los seis álbumes de su carrera, Juliette tendría que ser una de las grandes estrellas del momento, desde hace años.
¡Por qué razon no fue así? Son varias, y más inexplicables las unas que las otras. ¿Juliette es el producto de otra época, y hubiera tenido más repercusión algunas unas décadas atrás? Sin embargo, sus textos son actuales y muy en sintonía con nuestro tiempo. ¿Sus melodías son simples y sus orquestaciones despojadas y acústicas? Entonces no tendrían que tener éxito ni Aznavour ni Brel, ni Sanseverino ni Delerm. ¿Su “grande gueule”, franca y directa, da miedo de los programadores de radio y TV que no la difunden en sus programas masivos? Esto es más plausible, pero pasó lo mismo con artistas como Gérard Manset, Bérurier Noir y Hubert-Félix Thiéfaine, que sin embargo consiguieron fuera de los circuitos comerciales éxitos que las empresas comerciales envidiaron... ¿Su físico no es vendible? Desgraciadamente, aquí se tiene una parte de la explicación, y esto es lo más lamentable. Juliette no tiene físico de “midinette”. Pero se tendría que saber diferenciar a las cantantes a quienes se pide tener nada más que un buen cuerpo (generalmente se limitan a repertorios dirigidos a los patios de las escuelas secundarias) de las cantantes a quienes se les pide una carrera interesante. Juliette es una cantante de peso, por suerte. Por sus canciones, sus textos y su humor. No sólo por su físico. Juliette Noureddine ya figura desde hace años entre las artistas principales de muchos críticos renombrados y de medios especializados como Chorus. Faltaba nada más que el público...
Temas como “Rimes féminines” se cuentan, sin dudas, entre las mejores canciones jamás dedicadas a las mujeres en francés. Este tema, y otros de las mima vena, figuran entre los 17 que fueron seleccionados para recorrer los 20 años de la carrera de Juliette. Una compilación así hacía falta desde hace tiempo. Es una ocasión ideal para descubrir una obra de primera calidad, una cantante de excepción. Además, este disco viene con un segundo CD, con dos temas grabados con la mítica Orchestre Lamoureux, de París, una de las formaciones sinfónicas más emblemáticas de Europa (ver la nota sobre el último disco de Rita Mitsouko publicado en este boletín meses atrás) y una versión de la canción de Reggiani “Les loups sont entrés dans Paris”. Una razón más para escuchar este disco
"Ma vie, mon oeuvre (Vol. 1) 20 ans, 20 chansons”, Juliette, Polydor – Universal, 2004
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