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Allons enfants
de la chanson (La historia de la Marsellesa)
Por Pierre Dumas
Publicado en "Música para viajar"
Diario La Nación
El 14 de julio es el día de la toma de la Bastilla, la fiesta
nacional de Francia. En todo el mundo, esta fecha está asociada
también con la Marsellesa, el himno nacional francés,
que fue durante mucho tiempo (y lo sigue siendo todavía) un símbolo
de libertad supranacional. De todos los símbolos que tiene cada
país del mundo, La Marsellesa es quizá uno de los más
conocidos, en todas las latitudes, y basta que suenen sus primeros acordes
para que ya sea reconocida.
Como otras canciones revolucionarias, tiene una historia rica en curiosidades
y anécdotas. Y la primera de ellas, es que esta canción
que simboliza el 14 de julio y el inicio de la Revolución Francesa
no existía cuando se produjeron aquellos hechos. En realidad,
la Marsellesa fue escrita el 25 de abril de 1792, tres años después
de la toma de la Bastilla. Su primer título fue el muy belicoso
"Chant de guerre pour l'armée du Rhin" (Canto de guerra
para el ejército del Rin). La letra de la canción recuerda
sin medias tintas su primera función, que fue la de acompañar
a los soldados que caminaban hacia los campos de batalla. Es incluso
uno de los himnos nacionales más guerreros del mundo.
La Marsellesa había sido encargada por el entonces alcalde de
Estrasburgo a un oficial del ejercito, Claude Rouget de Lisle, a quien
le pidió un tema para acompañar a las tropas que combatían
en las campañas contra los príncipes germánicos.
En una sola noche se compuso la música y fueron escritas las
seis primeras estrofas. Un famoso cuadro de Isidoro Pills, pintado en
1848, recuerda el momento en que Rouget de Lisle interpreta su canción
frente al alcalde, en una atmósfera febril de patriotismo, que
debe recrear con cierta fidelidad la escena, ya que fue compuesta durante
otro año revolucionario y las mentes debían estar tan
exaltadas como en 1792.
Junto con otros temas, "El canto de guerra para el ejército
del Rin" fue impreso y distribuido a lo largo y a lo ancho de Francia.
Llegó así hasta la remota ciudad de Marsella, en el sur,
donde una tropa de reclutas revolucionarios la adoptó como canto
de marcha en su largo viaje -a pie- desde Marsella a París. A
lo largo de este trayecto la canción fue escuchada y apreciada
por numerosas poblaciones civiles, y poco a poco se la bautizó
con un nuevo nombre, "La marche des Marseillais" (La marcha
de los marselleses). A su llegada a París en julio, la canción
ya era un increíble éxito popular y las autoridades del
régimen de la Convención decidieron darle más difusión
todavía para asociarla con el movimiento revolucionario. Su suerte
definitiva fue sellada en la batalla de Jemmapes, en noviembre de 1792,
cuando la melodía fue arreglada por un compositor académico
y se agregó una séptima estrofa (hoy se cantan y se conocen
sólo la primera y la última). "La Marseillaise",
como se
la llamaba cada vez más, fue un éxito duradero durante
todo el imperio napoleónico, antes de ser prohibida durante la
Restauración, y rescatada en el breve episodio de la IIº
República. Hubo que esperar hasta el año 1879, casi cien
años después de la toma de la Bastilla, para que fuera
oficialmente proclamada como el himno nacional de Francia. Su primer
éxito internacional se lo ganó en Rusia, cuando la adoptaron
los revolucionarios de 1917. La película "Casablanca"
hizo también mucho a favor de su promoción.
Hoy día, luego de ciento 125 años al servicio de la república
francesa, el himno perdió en solemnidad pero ganó en afectividad.
Está lejos el tiempo en que alumnos de las escuelas eran castigados
si agregaban un irrespetuoso "pied de cochon" al final del
estribillo (..."qu'un sang impur, abreuve nos sillons"...).
Sin embargo, no hace tanto estuvo ligada a varios escándalos.
En 1979, el cantante popular Serge Gainsbourg grabó en Jamaica
una versión en reggae de la Marsellesa. Prohibida en la radio
durante un par de meses por las autoridades, el éxito popular
le valió la venta de cientos de miles de placas. El escándalo,
sin embargo, no era tanto por haber vestido su melodía de reggae,
sino por haber abreviado el estribillo en un simple "Aux armes,
et caetera" (a las armas, etécetera).
El conjunto punk francés Oberkampf fue más lejos todavía
y grabó una versión con gritos de animales y guitarras
eléctricas. No era la primera vez que la Marsellesa incursionaba
en el rock, ya que sus acordes iniciales sirvieron de introducción
al tema "All you need is love"de los Beatles. Más recientemente,
el ex tenista y actual cantante pop Yannick Noah, presentó una
versión pacifista de la Marsellesa. No cambió una sola
nota de la melodía, pero sí todas la letra para ponerla
de acuerdo con el símbolo de paz y la universalidad que se ganó
a lo largo de sus dos siglos de existencia. Otros tiempos, otras mentalidades,
si bien esta versión -cuyo estribillo decía "O rêves"
(Oh sueños) en lugar de "Aux armes" (A las armas) no
fue un éxito duradero, ni provocó ninguna revolución...
Pierre Dumas
Para escuchar:
- "Aux armes etc" - Serge Gainsbourg, Philips
- Mercury, 1979 (reedición de 2003)
- "Intégrale" - Oberkampf, Remedy
Records (reedición de 2001)
- "Live" - Yannick Noah, Sony Music, 2002
- "Anthologie" - Django Reinhardt, Blue Note,
2004 (con una excelente versión swing del inolvidable guitarrista
de jazz)
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