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Parlá Occitán
Por Pierre Dumas
Publicado en "Música para Viajar"
Diario La Nación
La lengua occitana
es el eslabón perdido de los idiomas latinos. Un idioma que era
la transición entre el catalán, el piamontés y
el francés, y que hasta hace apenas un siglo cubría toda
la mitad sur de Francia. Fue entonces que el centralismo del gobierno
de París decidió erradicar todas las lenguas regionales
para asegurar la hegemonía del francés (que hasta entonces
se hablaba en el Valle del Loire y la región parisiense) y convertirlo
en única lengua vehicular de los principios de la República.
Así comenzó a morir el occitano –la antigua “langue
d’oc” de los trovadores- hasta que comenzó un inesperado
renacimiento gracias a una de las más renovadoras corrientes
musicales de los últimos años. El occitano es el idioma
utilizado por toda una camada de jóvenes artistas del sur de
Francia, desde Marsella hasta Limoges y desde Toulouse hasta los Alpes,
que reivindican al mismo tiempo la herencia de los trovadores (quen
hicieron del occitano la lengua culturalmente más prestigiosa
de la Edad Media) y el rap, el ragga, el reggae, las músicas
electrónicas y el rock.
Nada que ver con los “folkeux”, aquellos avatares de los
hippies que a principios de los años 70 habían elegido
cantar en idiomas regionales: bretón, occitano, alsaciano y otros.
El más conocido de todos ellos en el sur de Francia fue Joan-Pau
Verdier, oriundo del sur de Limoges, que logró un mini éxito
en la región con un tema (paradójicamente escrito en francés):
“Tristan La Poisse”. Pero hay que esperar realmente hasta
fines de los años 80 para que dos grupos lancen lo que es hoy
un verdadero movimiento cultural: Massilia Sound System en Marsella
y Fabulous Trobadors en Toulouse. Los primeros son raperos que cantan
en provenzal, un dialecto del occitano, mientras los segundos quieren
ser los herederos de los trovadores medievales, con canciones que retoman
sus tradiciones (juegos rítmicos, textos escritos como los de
ellos) y una orquestación minimalista que –se supone- podría
recrear los ambientes sonoros de los poetas provenzales del siglo XII.
Gracias al éxito comercial de estos conjuntos, y sobre todo a
una aceptación extendida en toda Francia, muchos grupos prosperaron
en esta vía que abrieron aquellos pioneros. En Toulouse, uno
de los más interesantes son las Femmouzes T. Son dos mujeres
(una brasileña y una francesa) apadrinadas por Claude Sicre,
el fundador de los Fabulous Trobadors, que cantan en occitano, portugués
y francés temas que van desde el tango (una de sus canciones
es un homenaje a un hijo ilustre de Toulouse, Carlos Gardel) hasta ritmos
brasileños. En Limoges, la capital occitana más norteña,
están los Chaussettes Sauvages (Calcetines Salvajes, un nombre
que recuerda a dos bandas de rock de los años 60: los Gatos Salvajes
y los Calcetines Negros) que tocan rockabilly y blues en occitano. En
Niza, Nux Vomica fue apadrinado por los integrantes de Massilia. En
Clermont Ferrand, un nuevo conjunto acaba de hacerse su lugar en este
panorama: Joglar’verne, que parece una versión masculina
de las Femmouzes T. En Marsella, el conjunto Dupain muestra que el movimiento
no está limitado a Massilia Sound System. Uno de los conjuntos
más sorprendentes, que esconde alma de punk bajo un barniz de
folcloristas, es la Talvera, una cantante y sus músicos que alternan
declaraciones grabadas con canciones, juegos sonoros y musicales y mucha
creatividad.
Algunas sugerencias:
- “Marseille London Experience”. Massilia
Sound System, Eve / Sclaen , 1999.
- “Occitanista”. Massilia Sound System,
Wagram, 2002.
- “Duels de Tchatche”. Fabulous Troubadors,
Tôt ou Tard, 2003.
- “Pampaligòssa”. La Talvera, Crash
Disques, 2000.
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