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Canto unplugged
Por Pierre Dumas
Publicado en "Música para viajar"
Diario La Nación
Cada año durante el mes de septiembre, la ciudad fortificada
de Calvi, en Córcega, es el escenario del festival más
importante dedicado a los cantos polifónicos. Este año
se llegó ya a la undécima edición: más que
de un fenómeno de moda, se puede hablar entonces de una verdadera
consagración de esta tradición musical, tal vez la más
antigua que conozca la humanidad, y que hace menos de veinte años
se creía moribunda.
Hablando de esta manera de cantar, los corsos dicen que “a l’iniziu
c’era a voce” (en el principio había la voz). En
esta isla, durante muchos siglos alejada de las corrientes culturales
y cuya población era en su mayoría analfabeta, el canto
servía de libro, y se pasaba de generación en generación.
Las voces masculinas de Córcega, favorecidas por un idioma grave
y sonoro, aprovecharon el interés de un público europeo
cada vez más atraído por formas musicales siempre más
auténticas. El canto polifónico corso fue así salvado
de la muerte que se le anunciaba desde el principio de este siglo, y
ahora, mediante el Festival de Calvi, quiere hacer compartir su suerte
a las otras tradiciones de cantos polifónicos que existen de
por el mundo, desde Sudáfrica hasta Grecia o Cuba. La asociación
U Svegliu Calvese (el despertar de Calvi) se encuentra en el origen
de todo este movimiento, junto con los miembros del conjunto A Filetta
(El helecho), uno de los principales representantes del canto polifónico
de Córcega.
Además de Córcega, esta forma de cantar -que se basa en
la armonía entre varias voces, generalmente sin ningún
instrumento- se encuentra en Cerdeña, la isla vecina, y en otros
puntos alrededor del Mediterráneo. Entre los sitios que han dado
producciones más logradas se encuentra Albania, cuya larga tradición
en la materia se vio fortalecida por décadas de un régimen
comunista que exaltaba la cultura y el canto tradicional, varias regiones
de la península italiana (sobre todo la Liguria, que compartió
siglos de historia con Córcega y Cerdeña), y el norte
de Africa, donde la tradición gharnati nació de las nubas
(suites vocales) escritas en la Granada musulmana hasta 1492. En Europa
del Este, por otra parte, ya no requieren presentación los muy
conocidos coros de mujeres búlgaras conocidos bajo el nombre
genérico de Mystère des Voix Bulgares, uno de los pilares
de la world music presente en todas las disquerías. Menos conocidos
pero igualmente interesantes son los cantos polifónicos de Georgia,
una de las repúblicas de la ex Unión Soviética.
Esta tradición musical renació allí en 1991, cuando
empleados de la televisión de la recientemente independizada
república formaron un coro, las Voces de Georgia, para dar nueva
vida a los viejos cantos tradicionales al borde del olvido.
Para completar este panorama hay que recordar también que existen
tradiciones de cantos polifónicos en Sudáfrica (el Ladysmith
Black Mombaso, que apareció en el disco “Graceland”,
de Paul Simon, es su exponente más conocido), Brasil, Turquía,
Vietnam, Asia Central, Grecia y otros países.
Algunos discos:
- A Filetta “Passione”, 1997, Olivi Music.
- Compagnia Sacco di Ceriana “Batüi”,
1998, Amori (conjunto ligur)
- Voces de Georgia “Voces de Georgia”,
1991, Buda Music.
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